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El propósito de la Meditación Zen


El propósito básico de la Meditación Zen es ayudar a uno a reconocer la naturaleza de la Mente y convertirse en el maestro de su propia Mente. A través de la práctica constante de la Meditación Zen, el practicante paulatinamente puede manejar sus propios pensamientos, domando su Mente distraída y problemática y conseguir así, el gozo que viene con la claridad del pensamiento y de la paz interna. El objetivo del Zen es lograr la iluminación y mejorar la calidad de nuestra vida.

De acuerdo con el Budismo Zen, todo el mundo posee la Mente. Toda la gente - ya sea practicante, monje, rico, pobre, hombre o mujer - tiene en si mismo ese don innato y ese poder. La Mente puede simultáneamente generar y manifestar pensamientos que son propios de toda la existencia, condiciones de vida y bajo cualquier circunstancia. Por lo tanto, el pensamiento y el fenómeno son inseparables. Diferentes pensamientos representan diferentes formas de fenómenos. Cambiando nuestros pensamientos podemos cambiar el fenómeno externo. Como todo mundo tiene la habilidad de generar pensamientos, los practicantes también tienen la habilidad de crear la calidad de los mismos y, por tanto, de crear la calidad de su vida presente y futura.

Por ejemplo, los pensamientos de tristeza o de alegría son generados porque así lo determinó la Mente. Provienen del juicio individual o de la definición de cierto fenómeno y de su reacción a este fenómeno.
Cuando estamos de malas, aún cuando nos cuente un chiste nuestro cómico favorito, éste no nos hará reír a menos de que nuestra Mente este libre de preocupaciones y apegos. Esto prueba que el cultivo de la Mente es una tarea individual; los fenómenos de afuera o problemas que nos suceden son tan sólo la extensión de nuestros pensamientos. Los problemas son una manifestación negativa de nuestro karma. Cuando esta verdad o hecho no se entiende, el individuo crea su propia definición personal sustentada en su forma habitual de pensar. Esta forma ilusoria de pensamiento simplemente crea otra capa de problemas ya que el individuo no está enfocado en la raíz del problema por lo que el problema reaparecerá una y otra vez.

Debido a la poderosa e innata función de la Mente, el Budismo Zen le da gran atención y énfasis al desarrollo de la conciencia, al control y a la purificación de la Mente. Ser el maestro de tu propia Mente y de sus pensamientos es ser el maestro de tu propia vida. Por ejemplo, la capacidad de hacer buenas acciones de caridad se debe a los buenos pensamientos. De la misma manera, la capacidad de hacer malos actos se debe a los malos pensamientos. El ser dueño de tus pensamientos es ser un maestro de tu propia realidad y de lo que te sucede en la vida. Cuando los pensamientos negativos son dominados, los resultados negativos en la vida poco a poco se van eliminando. De la misma manera, para mejorar mis propias circunstancias, es necesario adoptar actitudes positivas y formas de pensamiento efectivas para así tener reacciones positivas, asi de simple.

De ahí que la meditación Zen sea la llave para transformar mi propia vida para bien, aprendiendo como controlar mi Mente desde el origen de los pensamientos. Experimentando la claridad de mi Verdadera Naturaleza así, y sólo así, los retos de la vida se logran y los problemas se resuelven.

En resumen, el propósito de la meditación Zen es enseñarnos a ver la raíz o la causa de lo que nos sucede en nuestra vida y usar la Mente de manera exitosa para resolver los problemas y crear efectos o resultados positivos. Una vez que uno sabe que la Mente es responsable de todas las manifestaciones de pensamientos y fenómenos, el practicante puede aprender a ser el verdadero dueño de sus pensamientos y de su vida y, por tanto, ser capaz de eliminar por completo los efectos negativos como el sufrimiento y crear felicidad y éxito en la vida. En general, con la meditación Zen, la calidad de vida mejora notablemente.